FenomenologÃa del EspÃritu
FenomenologÃa del EspÃritu Dentro de este pensamiento que ella ha captado —que la conciencia singular es en sà esencia absoluta—, la conciencia regresa hacia dentro de sà misma. Para la conciencia desdichada, el ser-en-sà es el más allá de sà misma. Pero su movimiento ha llevado a cabo en ella esto: ha puesto la singularidad en su desarrollo completo, o ha puesto la singularidad que es conciencia efectiva como lo negativo de sà misma, a saber, como el extremo objetual, o bien, ha arrancado de sà su ser-para-sÃ, y lo ha convertido en el ser; al hacer esto, también ha advenido para la conciencia su unidad con esto universal, unidad que, para nosotros, puesto que la conciencia singular asumida es lo universal, ya no cae fuera de ella; y que, puesto que la conciencia se conserva a sà misma en esta negatividad suya, es en ella su esencia como tal. Su verdad es aquello que, en el silogismo en que los extremos hacÃan entrada manteniéndose absolutamente disociados, aparece como el término medio que le enuncia a la conciencia inmutable que la singular ha hecho renuncia de sà misma, y a la conciencia singular, que la inmutable no es ya un extremo para ella, sino que se ha reconciliado con ella. Este término medio es la unidad que sabe inmediatamente a ambos y los refiere, y es la conciencia de su unidad, que él le enuncia a la conciencia, y con ello se enuncia a sà mismo la certeza de ser toda verdad.