Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu Ahora bien, como a la razón le pertenecen la pura esencialidad de las cosas, así como su diferencia, de ningún modo podría hablarse ya, propiamente, de cosas, esto es, de algo tal que fuera para la conciencia sólo lo negativo de ella misma. Pues las categorías, en su pluralidad, son especies de la categoría pura, es decir, ésta sigue siendo su género o su esencia, no está contrapuesta a ellas. Pero ellas son ya lo ambiguo que, a la vez, dentro de su pluralidad, tiene en sí el ser-otro frente a la categoría pura. De hecho, la contradicen por esa pluralidad, y la unidad pura tiene que cancelarlas en sí, con lo que se constituye como unidad negativa de las diferencias. Como unidad negativa, empero, excluye de sí tanto las diferencias en cuanto tales como aquella primera unidad pura inmediata en cuanto tal; y es singularidad; una nueva categoría que es conciencia excluyente, es decir, que consiste en esto: que otro sea para ella. La singularidad es el tránsito que ella hace desde su concepto hacia una realidad externa; el esquema puro que es tanto conciencia como —para que haya singularidad y un Uno excluyente— el indicar hacia otro. Pero este otro de esta categoría son sólo las otras primeras categorías, a saber, la esencialidad pura y la diferencia pura; y dentro de ella, esto es, justamente en el estar-puesto lo otro, o en este otro mismo, la conciencia es, en la misma medida, ella misma. Cada uno de estos diversos momentos remite a algo otro; pero, a la vez, no se llega en ellos a ningún ser-otro. La categoría pura remite a las especies, las cuales pasan a la categoría negativa, o a la singularidad; pero esta última remite de vuelta a aquélla; ella misma es conciencia pura, que, en cada una, sigue siendo ante sí esta clara unidad consigo; mas una unidad que se ve, en la misma medida, remitida a otro que, en tanto que es, ha desaparecido, y en tanto que ha desaparecido, vuelve a ser engendrado.