Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu El ahora que es noche es conservado, es decir, se lo trata como aquello por lo que se lo hace pasar, como algo que es; pero se revela, más bien, como algo que no es. Por supuesto, el ahora se mantiene, pero como algo que no es noche; de igual modo, frente al día que ahora es, se mantiene como algo que tampoco es día; o bien, como algo negativo en general. Por eso, este ahora que se mantiene no es algo inmediato; sino algo mediado, pues, en cuanto que es algo que permanece y se mantiene, está determinado por esto: que otra cosa, a saber, el día y la noche, no sean. Sin embargo, sigue siendo tan simple como antes: ahora[59], y dentro de esta simplicidad, es indiferente a los ejemplos en los que se juegue con él; el día o la noche son su ser en tan poca medida como sea de día o de noche; a él no le afecta para nada este ser otro suyo. A una cosa así de simple, que es por la negación, que no es ni esto ni aquello, que es un no esto, e igualmente indiferente a ser aquello o esto, la denominamos un universal; o sea, lo universal es, de hecho, lo verdadero de la certeza sensorial.