Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu Lo que no desaparece es el yo en cuanto universal, cuyo ver no es un ver el árbol ni un ver la casa, sino un simple ver que media a través de la negación de esta casa y demás, y al hacerlo es igualmente simple e indiferente frente a cualquier otro ejemplo, frente a la casa o el árbol. El yo es sólo algo universal, como el ahora, aquí o esto en general; sin duda, yo quiero decir íntimamente un yo singular, pero igual que no puedo decir lo que quiero íntimamente decir con ahora, o aquí, lo mismo pasa con «yo». Al decir: este aquí, ahora o un singular, digo TODOS éstos, todos los aquís, ahoras, singulares; asimismo, al decir yo, este yo singular, estoy diciendo, en general, TODOS los yos; cada uno de ellos es lo que yo digo; yo, éste, singular, yo. Cuando a la ciencia se le presenta, como piedra de toque en la que no podría sino fracasar, esta exigencia de deducir, o construir, o encontrar a priori, o como se lo quiera llamar, algo que se llame esta cosa, o este hombre, es legítimo pedir que esta exigencia diga cuál esta cosa o cuál este yo quiere ella íntimamente decir; pero decir eso es imposible.