Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu Esta inmediatez pura, pues, no atañe ya en nada al ser-otro del aquí como árbol, que pasa a un aquí que es no-árbol, ni al ser-otro del ahora como día, que pasa a un ahora que es noche, ni a otro yo para el que su objeto es otra cosa. Su verdad se mantiene como referencia que permanece igual a sí misma, que no hace, entre el yo y el objeto, ninguna diferencia por la condición de esencial o inesencial, y en la que, por ello, no puede tampoco penetrar diferencia alguna. Yo, este yo, afirmo, pues, el aquí como árbol, y no me doy la vuelta para que el aquí no se me torne en un no-árbol; no me doy por advertido, tampoco, de que otro yo ve el aquí como no árbol, o de que yo mismo, en otra ocasión, he tomado al aquí por un no-árbol, al ahora por no-día, sino que yo soy un puro intuir; yo, para mí, me mantengo en que el ahora es día, o también en que el aquí es árbol; tampoco comparo el aquí con el ahora, sino que me aferro a una única referencia inmediata: el ahora es día.