Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu En este señalar vemos, pues, sólo un movimiento, que tiene el siguiente recorrido: 1) yo señalo el ahora, el cual está afirmado como lo verdadero; pero lo muestro como sido, o bien, como algo cancelado, dejo cancelada la primera verdad y 2) ahora afirmo, como segunda verdad, que ha sido, que está cancelado. 3) Pero lo sido no es; paso a cancelar el haber sido o estar cancelado, la segunda verdad, con ello niego la negación del ahora, y regreso así a la primera afirmación: que ahora es. El ahora y el señalar el ahora están hechos, pues, de tal manera que ni el ahora, ni el señalar el ahora son algo simple e inmediato, sino que son un movimiento que tiene en él diversos momentos; se pone esto; pero lo que es puesto es más bien otro, o sea, el esto es cancelado; y este ser-otro, el cancelar el primero, queda ello mismo, a su vez, cancelado, y retornado así a lo primero. Pero esto primero reflexionado dentro de sí no es exactamente lo mismo que era al comienzo, a saber, algo inmediato; sino que, precisamente, es algo reflexionado dentro de sí, o algo simple que en el ser otro sigue siendo lo que es; un ahora que es, absolutamente, muchos ahoras; y éste es el ahora de verdad; el ahora como día simple que tiene dentro de sí muchos ahoras, horas; semejante ahora, una hora, es, justamente, tantos minutos, y este ahora, asimismo, muchos ahoras, y así sucesivamente.—El señalar es por sí mismo, pues, el movimiento que enuncia lo que el ahora es en verdad; a saber, un resultado, o el compendio de una pluralidad de ahoras; y señalar es hacer la experiencia de que el ahora es universal.