FenomenologÃa del EspÃritu
FenomenologÃa del EspÃritu El movimiento de esta oposición es, por de pronto, la instauración formal de la igualdad entre lo que el mal es en sà y lo que enuncia; tiene que ponerse ahora de manifiesto que ella es mala y, asÃ, que su existencia es igual a su esencia: la hipocresÃa tiene que ser desenmascarada.—Este regreso de la desigualdad presente en ésta a la igualdad no ha tenido ya lugar por el hecho de que la hipocresÃa, como suele decirse, pague su tributo al deber y la virtud justamente al adoptar la apariencia de éstos, y los use como máscara para su propia conciencia no menos que para la conciencia extraña; por que en ese reconocer lo contrapuesto se halle contenida en sà la igualdad y la coincidencia.—Pues ocurre, más bien, que la hipocresÃa, al mismo tiempo y en la misma medida, ha salido de este reconocer el lenguaje y se ha reflejado dentro de sÃ, y en el usar lo que es en-sà sólo como un ser para otro, se halla contenido para todos, más bien, el propio desprecio del mismo y la exposición de su falta de esencia para todos. Pues lo que se deja usar como una herramienta exterior se muestra como una cosa que no tiene ninguna gravedad propia dentro de sÃ.