Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu En la primera escisión inmediata del espíritu absoluto que se sabe, la figura de éste tiene la determinación que corresponde a la conciencia inmediata, o a la certeza sensorial. Él se contempla en la forma del ser, pero no del ser sin espíritu colmado con las determinaciones contingentes de la sensación, ser que pertenece a la certeza sensorial, sino del ser colmado, cumplido, del espíritu. Tal ser encierra dentro de sí, igualmente, la forma que ocurría en la autoconciencia inmediata, la forma del señor frente a la autoconciencia del espíritu retirándose de su objeto.—Este ser colmado con el concepto del espíritu es, pues, la figura de la referencia simple del espíritu a sí mismo, o la figura de la ausencia de figura. Tal figura, en virtud de esta determinación, es la pura esencia luminosa del amanecer, la que todo lo contiene y todo lo llena, y se preserva en su sustancialidad sin forma. Su ser-otro es lo negativo igualmente simple, las tinieblas; los movimientos de su propia exteriorización, sus creaciones dentro del elemento sin resistencia de su ser-otro son ríos de luz en su simplicidad, son, a la vez, su ser-para-sí y su regreso desde su existencia, ríos de fuego que devoran la configuración. La diferencia que esta esencia luminosa se da prolifera, por cierto, en la sustancia de la existencia, y se configura en las formas de la naturaleza; pero la simplicidad esencial de su pensar anda errabunda dentro de ella, sin consistencia ni entendimiento, expande sus fronteras hasta la desmesura, y a su belleza, aumentada hasta la magnificencia, la disuelve en su sublimidad.