Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu El espíritu autoconsciente que ha caminado desde la esencia sin figura hacia dentro de sí, o que ha elevado su inmediatez hasta el sí-mismo como tal, determina su simplicidad como una multiplicidad del ser-para-sí, y es la religión de la percepción espiritual en la que él se descompone en una pluralidad innúmera de espíritus más débiles y más vigorosos, más ricos y más pobres. Este panteísmo, que empieza siendo el subsistir tranquilo de estos átomos espirituales, se convierte en movimiento hostil dentro de sí mismo. La inocencia de la religión floral, que no es más que representación sin sí-mismo del sí-mismo, pasa a la seriedad de la vida en lucha, a la culpa de la religión animal, y la quietud y la impotencia de la individualidad que contempla pasa al ser-para-sí destructor.—De nada sirve haberle quitado a las cosas de la percepción la muerte de la abstracción y haberlas elevado hasta ser esencia de la percepción espiritual; la animización de este reino de espíritus tiene en ella a la muerte por la determinidad y la negatividad que invade su indiferencia inocente. Por medio de ella, la dispersión en la multiplicidad de las figuras-planta quietas deviene un movimiento hostil en el que ella queda restregada y consumida por el odio de su ser-para-sí.—La autoconciencia efectivamente real de este espíritu disperso es una multitud de espíritus del pueblo aislados y asociales que, movidos por su odio, se combaten hasta la muerte y se hacen conscientes de determinadas figuras de animales como si fueran su esencia, pues no son otra cosa que espíritus de animales, vidas animales separándose y particularizándose, conscientes de ellas sin universalidad.