Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu Si, entretanto, la preocupación por caer en el error desconfía de toda ciencia que se ponga manos a la obra sin reservas de ese estilo y conozca efectivamente, no se ve por qué no ha de ser a la inversa, y desconfiar de esa desconfianza, preocupándose de que este temor a errar sea ya el error mismo. De hecho, este temor presupone algo, varias cosas, como verdad, apoyando en ellas sus reservas y consecuencias, y son esas varias cosas las que primero habría que examinar si son verdad o no. Presupone, a saber, representaciones del conocer como un instrumento y como un medio entorno, y también presupone una diferencia entre nosotros mismos y este conocimiento; pero, sobre todo, presupone que lo absoluto está a un lado, y el conocer al otro lado para sí, y separado de lo absoluto, pero siendo algo real; o bien, por lo tanto, presupone que el conocer —el cual, estando fuera de lo absoluto, estará seguramente también fuera de la verdad— tendrá, sin embargo, la cualidad de lo verdadero; suposición, esta, por la que lo que se llamaba temor al error se da a conocer, más bien, como temor a la verdad.