Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu Este reino de leyes es, por cierto, la verdad del entendimiento, la cual tiene el contenido en la diferencia que está dentro de la ley; pero, a la vez, es sólo su primera verdad, y no cumple ni colma el fenómeno. La ley está presente en éste, pero no es toda su presencia; tiene una realidad efectiva distinta cada vez en circunstancias distintas cada vez. Esto hace que al fenómeno le quede para sí un lado que no está en lo interior; o bien, que no está puesto todavía, en verdad, como fenómeno, como ser para sí cancelado. Esta carencia de la ley ha de resaltarse, en la misma medida, en la ley misma. Lo que parece faltarle a ésta es que, ciertamente, tiene la diferencia misma en ella, pero en cuanto diferencia universal e indeterminada. Mas en la medida en que no es la ley en general, sino una ley, tiene en ella la determinidad; por lo que hay una pluralidad indeterminada de leyes. Sólo que esta pluralidad es, ella misma, más bien, una carencia; pues contradice el principio del entendimiento, para el cual, en cuanto conciencia de lo interior simple, lo verdadero es la unidad universal en sí. Por eso, antes bien, él tiene que hacer coincidir la pluralidad de leyes en una única ley. Por ejemplo, la ley por la que cae una piedra y la ley por la que se mueven las esferas celestes se hallan ambas concebidas como una única ley. Pero al coincidir así una con otra, las leyes pierden su determinidad; la ley se hace cada vez más superficial, y, de hecho, lo que encontramos, entonces, no es la unidad de estas leyes determinadas, sino una ley que elimina la determinidad de esas leyes; igual que la ley única que unifica en sí las leyes de la caída de los graves en la tierra y la de los movimientos celestes no expresa, de hecho, ninguna de los dos. La unificación de todas las leyes en la atracción universal no expresa, de hecho, más contenido que el mero concepto de la ley misma, el cual está puesto en ella como siendo. La atracción universal sólo dice que todo tiene una diferencia constante con lo otro. Con ello, el entendimiento se cree haber encontrado una ley universal que expresaría la efectiva realidad universal en cuanto tal; pero, de hecho, lo único que ha encontrado ha sido el concepto de la ley mismo; lo ha hecho, sin embargo, de tal manera que, al mismo tiempo, declara con ello que toda realidad efectiva es legaliforme en ella misma. Por eso, la expresión de la atracción universal tiene gran importancia en la medida en que está dirigida contra el representar desprovisto de pensamiento, al que todo se le ofrece en la figura de la casualidad, y a cuyos ojos la determinidad tiene la forma de lo que se sostiene como sensible por sí mismo.