ANUNNAKI
ANUNNAKI Los Anunnaki descubrieron que la humanidad no solo podía ser utilizada como fuerza de trabajo, sino también como una fuente inagotable de energía vital. A través del sufrimiento, el miedo y la muerte ritual, los humanos liberaban una vibración energética que estos seres eran capaces de absorber y consumir. Este "alimento" no era físico, sino una forma de energía psíquica que fortalecía a los dioses y les permitía mantenerse en el plano terrestre.
Las civilizaciones sumeria, maya, azteca e inca fueron diseñadas con estructuras de poder que aseguraban un flujo constante de esta energía. Los templos y pirámides no solo eran centros de adoración, sino también puntos estratégicos donde los sacrificios generaban un campo vibracional que resonaba con las necesidades de sus amos. En cada guerra, en cada ejecución pública, en cada acto de violencia colectiva, los dioses reptilianos obtenían su alimento.
Incluso en textos sagrados como la Biblia, se pueden encontrar vestigios de esta práctica. Yahvé, un dios descrito como celoso y sediento de sacrificios, exigía la entrega de primogénitos, sangre de cordero y holocaustos constantes. En otras culturas, dioses como Baal, Moloch y Huitzilopochtli demandaban sacrificios en su honor, siempre con el mismo fin: absorber la energía de la muerte y el dolor humano.
