Los Nueve Libros de la Historia
Los Nueve Libros de la Historia CCXXVI. Y siendo asà que todos aquellos lacedemonios y tespienses se portaron como héroes, es fama con todo que el más bravo fue el espartano Dieneces, de quien cuentan que como oyese decir a uno de los traquinios, antes de venir a las manos con los medos, que al disparar los bárbaros sus arcos cubrirÃan el sol con una espesa nube de saetas, tanta era su muchedumbre, dióle por respuesta un chiste gracioso sin turbarse por ello; antes haciendo burla de la turba de los medos, dÃjole: —que no podÃa el amigo Traquinio darle mejor nueva, pues cubriendo los medos el sol se podrÃa pelear con ellos a la sombra sin que les molestase el calor. Este dicho agudo, y otros como éste, dÃcese que dejó a la posteridad en memoria suya el lacedemonio Dieneces.
CCXXVII. Después de éste señaláronse mucho en valor dos hermanos lacedemonios, Alfeo y Maron, hijos de Orisanto. Entre los tespienses el que más se distinguió aquel dÃa fue cierto Detirambo, que asà se llamaba, hijo de Amártidas.