Los Nueve Libros de la Historia
Los Nueve Libros de la Historia CCXXXIV. Asà se portaron los griegos en aquel hecho de armas de Termópilas. Jerjes, haciendo llamar a Demarato, empezó a informarse de él en esta forma: —«DÃgote, Demarato, que eres muy hombre de bien, verdad que deduzco de la experiencia misma, viendo que cuanto me has dicho se ha cumplido todo puntualmente. Dime, pues, ahora: ¿cuántos serán los lacedemonios restantes y cuántos de los restantes serán tan bravos soldados como éstos?, ¿o todos serán lo mismo?». Respondió a esto Dermarato: —«Grande es, señor, el número de los lacedemonios, y muchas son sus ciudades. Voy a deciros puntualmente lo que de mà queréis saber. Hay en Lacedemonia la ciudad de Esparta, que vendrá a tener cosa de 8000 hombres, y todos ellos guerreros tan valientes, como los que acaban de pelear aquÃ. Los demás lacedemonios, si bien son todos gente de valor, no tienen empero que ver con ellos». A esto replicó Jerjes: —«Ahora, pues, Demarato, quiero saber de ti por qué medio con menos fatiga lograremos sujetar a esos varones. DÃmelo tú que, como rey que fuiste, debes de tener su carácter bien conocido».