Los Nueve Libros de la Historia
Los Nueve Libros de la Historia XXI. Casualmente en la colocación de las brigadas habÃa cabido a los megarenses el puesto más próximo al enemigo, y tal que siendo de fácil acceso daba más lugar al Ãmpetu de la caballerÃa. Viéndose, pues, acometidos del enemigo que les cargaba y oprimÃa con bizarro continente despacharon a los generales griegos un mensajero, que llegando a su presencia, les habló en esta forma: —«Los megarenses me envÃan con orden de deciros: Amigos, no podemos con sola nuestra gente sostener por más tiempo el ataque de la caballerÃa persa, y guardar el puesto mismo que desde el principio nos ha cabido; y si bien basta ahora hemos rebatido al enemigo con mucho vigor y brÃo por más que nos agobiase, rendidos ya al cabo, vamos a desamparar el puesto si no enviáis otro cuerpo de refresco que nos releve y lo ocupe: y mirad que muy de veras lo decimos». Recibido este aviso, iba luego Pausanias brindando a los griegos que si algún cuerpo, entrando en lugar de los megarenses, querrÃa de su voluntad cubrir aquel puesto peligroso: y viendo los atenienses que ninguna de las demás brigadas se ofrecÃa espontáneamente a arrostrar tal riesgo, ellos se brindaron al reemplazo de los megarenses, y fueron allá con un cuerpo de 300 guerreros escogidos, a cuyo frente iba por comandante Olimpiodoro, hijo de Lampson.