Los Nueve Libros de la Historia
Los Nueve Libros de la Historia XVIII. La extensión del Egipto que en mi discurso voy declarando, queda atestiguada por un oráculo del dios Amon que vino a confirmar mi juicio anteriormente abrazado. Los vecinos de Apis y de Marea, ciudades situadas en las fronteras confinantes con la Libia, se contaban por Libios y no por egipcios, y mal avenidos al mismo tiempo con el ritual supersticioso del Egipto acerca de los sacrificios, y con la prohibición de la carne vacuna, enviaron diputados a Amon, para que, exponiendo que nada tenÃan ellos con los egipcios, viviendo fuera de la Delta y hablando diverso idioma, impetrasen la facultad de usar de toda comida sin escrúpulo ni excepción. Mas no por eso quiso Amon concederles el indulto que pedÃan, respondiéndoles el oráculo que cuanto riega el Nilo en sus inundaciones pertenece al Egipto, y que egipcios son todos cuantos beben de aquel rÃo, morando más abajo de Elefantina.