Los Nueve Libros de la Historia
Los Nueve Libros de la Historia CLXXIV. Es fama también que Amasis, siendo particular todavÃa, como joven amigo de diversiones y convites, y enemigo de toda ocupación seria y provechosa, cuando por entre agotársele el oro no tenÃa con que entregarse a la crápula entre sus copas y camaradas, solÃa rondando de noche acudir a la rapacidad y ligereza de sus manos. SucedÃa que negando firmemente los robos de que algunos le acusaban, era citado y traÃdo delante de sus oráculos, muchos de los cuales le condenaron como ladrón, al paso que otros le dieron por inocente. Y es notable la conducta que cuando rey observó con dichos oráculos: ninguno de los dioses que le habÃan absuelto mereció jamás que cuidase de sus templos, que los adornara con ofrenda alguna, ni que en ellos una sola vez sacrificase, pues por tener oráculos tan falsos y mentirosos no se le debÃa respeto y atención; y por el contrario se esmeró mucho con los oráculos que le habÃan declarado por ladrón, mirándolos como santuarios de verdaderos dioses, pues tan veraces eran en sus respuestas y declaraciones.