Los Nueve Libros de la Historia
Los Nueve Libros de la Historia VI. Otro uso tienen los demás tracios: el de vender sus hijos al que se los compra, para llevárselos fuera del país. Lejos de tener guardadas a sus doncellas, les permiten tratar familiarmente con cualquiera a quien les dé gana de usar licenciosamente, a pesar de ser ellos sumamente celosos con sus esposas, de cuyos padres suelen comprarlas a precio muy subido. Estar marcados es entre ellos señal de gente noble; no estarlo es de gente vil y baja. La mayor honra la ponen en vivir sin fatiga ni trabajo alguno, siendo de la mayor infamia el oficio de labrador: lo que más se estima es el vivir de la presa, ya sea habida en guerra o bien, en latrocinio. Estas son sus costumbres más notables.
VII. No reconocen otros dioses que Marte, Dioniso y Diana, si bien es verdad que allí los reyes, a diferencia de, los otros ciudadanos, tienen a Mercurio una devoción tan particular, que sólo juran por este dios, de quien pretenden ser descendientes.