Los Nueve Libros de la Historia
Los Nueve Libros de la Historia IX. Muy vasta y despoblada debe de ser, según parece, aquella región que está del otro lado del Danubio; por lo menos sólo he podido tener noticia de ciertos pueblos que más allá moran, llamados Sigines, quienes visten con el ropaje de los medos. De los caballos de aquel país dícese que son tan vellosos, que por todo su cuerpo llevan cinco dedos de pelo, que son chatos y tan pequeños que no pueden llevar un hombre a cuestas, aunque son muy ligeros uncidos al carro, por lo que los naturales se valen mucho de ellos para sus tiros. Los límites de dichos pueblos tocan con los Enetos, situados en las costas del mar Adriático, y colonos de los bledos, según ellos se dicen, de quienes no alcanzo a fe mía cómo puedan serlo, si bien veo que con el largo andar del tiempo pasado, todo cabe que haya acaecido. Lo que no tiene duda es, que los Ligires situados sobre Marsella llaman Sigines a los revendedores, y los de Chipre dan el mismo nombre a los dardos.
X. Al decir los tracios que del otro lado del Danubio no puede penetrarse tierra adentro por estar el país hirviendo de abejas, paréceme que no hablan con apariencia siquiera de verdad, no siendo para los climas fríos aquella especie de animales. Mi juicio es que el Norte, por exceso de frío, es inhabitable. Esto es cuanto se dice de la región de Tracia, cuyas costas y comarca marítima iba Megabazo agregando a la obediencia del persa.