Los Nueve Libros de la Historia
Los Nueve Libros de la Historia CXXIV. Al tiempo que caÃan dichas ciudades en poder del enemigo, el milesio Aristágoras, que sublevando la Jonia habÃa llevado las cosas al último punto de perturbación, mostróse hombre de corazón poco constante en as adversidades, pues al ver lo que pasaba, pareciéndole ser enteramente imposible que pudiese ser vencido el rey DarÃo, sólo pensó cómo podrÃa escapando poner en salvo su persona. Llamando, pues, a consulta sus partidarios, les dice: que juzgaba por lo más acertado procurar ante todo tener prevenida y pronta una buena retirada a donde se refugiaran, si acaso la necesidad les obligase a desamparar a Mileto; que decidieran si serÃa mejor conducir una colonia de Milesios a Cerdeña, o bien a Mircino, plaza situada en las Edonos, que habÃa fortificado Histieo después de recibirla de mano y gracia de DarÃo. Tal era la propuesta sobre que consultaba Aristágoras.
CXXV. Hallábase en la consulta el docto historiador Hecateo, hijo de Hegesandro, cuyo parecer era de no enviar la colonia a ninguna de las dos partes propuestas, sino de que Aristágoras levantase antes una fortaleza en la isla de Lero, y en caso de ser echado de Mileto, estuviese quieto entretanto en aquella guarida, desde cuya fortaleza pudiese salir después para recobrar su patria: éste fue el parecer de Hecateo.