Los Nueve Libros de la Historia
Los Nueve Libros de la Historia CXX. Los lacedemonios en número de 2000 llegaron al Ática después del plenilunio, y tan grande era el deseo de hallarse con el enemigo, que al tercer día después de salidos de Esparta se pusieron en el Ática. Habiendo llegado después de la batalla, y no queriendo dejar de ver de cerca a los medos, fuéronse a Maratón para contemplarlos allí muertos. Colmaron de alabanzas a los atenienses por aquellas hazañas, y se despidieron para volverse a su patria.
CXXI. Volviendo a los Alcmeónidas, mucha admiración me causa, y no tengo por verdadero lo que de ellos se cuenta, que de concierto con los persas les mostrasen el escudo en señal de querer que Atenas fuese presa de los bárbaros y entregada al dominio de Hipias; pues ellos se mostraron más enemigos de los tiranos, o tanto por lo menos, como Calias, hijo de Fenipo y padre de Hipónico, quien fue el único entre todos los atenienses que después de echado Pisístrato de Atenas se atrevió a comprar sus bienes confiscados y vendidos a voz de pregonero, fuera de que en otras mil cosas más dio un público testimonio del odio que le tenía.