La IlÃada
La IlÃada 286 —¡Troyanos, licios, dárdanos que cuerpo a cuerpo combatÃs! Sed hombres, amigos, y mostrad vuestro impetuoso valor. El guerrero más valiente se ha ido, y Zeus Cronida me concede una gran victoria. Pero dirigid los solÃpedos caballos hacia los fuertes dánaos y la gloria que alcanzaréis será mayor.
291 Con estas palabras les excitó a todos el valor y la fuerza. Como un cazador azuza a los perros de blancos dientes contra un montaraz jabalà o contra un león, asà Héctor Priámida, igual a Ares, funesto a los mortales, incitaba a los magnánimos troyanos contra los aqueos. Muy alentado, abrióse paso por los combatientes delanteros, y cayó en la batalla como tempestad que viene de lo alto y alborota el violáceo ponto.
299 ¿Cuál fue el primero, cuál el último de los que entonces mató Héctor Priámida cuando Zeus le dio gloria?
301 Aseo, el primero, y después Autónoo, Opites, Dólope ClÃtida, Ofeltio, Agelao, Esimno, Oro y el bravo Hipónoo. A tales caudillos dánaos dio muerte, y además a muchos hombres del pueblo. Como el Céfiro agita y se lleva en furioso torbellino las nubes que el veloz Noto tenÃa reunidas, y gruesas olas se levantan y la espuma llega a lo alto por el soplo del errabundo viento; de esta manera caÃan delante de Héctor muchas cabezas de gente del pueblo.