La IlÃada
La IlÃada 516 Dijo; y Néstor, caballero gerenio, no dejó de obedecerlo. Subió al carro, y tan pronto como Macaón, hijo del eximio médico Asclepio, lo hubo seguido, picó con el látigo a los caballos y éstos volaron de su grado hacia las cóncavas naves, pues les gustaba volver a ellas.
521 CebrÃones, que acompañaba a Héctor en el carro, notó que los troyanos eran derrotados, y le dijo:
523 —¡Héctor! Mientras nosotros combatimos aquà con los dánaos en un extremo de la batalla horrÃsona, los demás troyanos son desbaratados y se agitan en confuso tropel hombres y caballos. Ayante Telamonio es quien los desordena; bien lo conozco por el ancho escudo que cubre sus espaldas. Enderecemos a aquel sitio los corceles del carro, que allà es más empeñada la pelea, mayor la matanza de peones y de los que combaten en carros, e inmensa la griterÃa que se levanta.