La Ilíada
La Ilíada 206 Entonces Poseidón, airado en el corazón porque su nieto había sucumbido en la terrible pelea, se fue hacia las tiendas y naves de los aqueos para reanimar a los dánaos y causar males a los troyanos. Encontróse con él Idomeneo, famoso por su lanza, que volvía de acompañar a un amigo a quien sacaron del combate porque los troyanos le habían herido en la corva con el agudo bronce. Idomeneo, una vez lo hubo confiado a los médicos, se encaminaba a su tienda, con intención de volver a la batalla. Y el poderoso Poseidón, que bate la tierra, díjole, tomando la voz de Toante, hijo de Andremón, que en Pleurón entera y en la excelsa Calidón reinaba sobre los etolios y era honrado por el pueblo cual si fuese un dios:
219 —¡Idomeneo, príncipe de los cretenses! ¿Qué se hicieron las amenazas que los aqueos hacían a los troyanos?
221 Respondió Idomeneo, caudillo de los cretenses: