La IlÃada
La IlÃada 260 —Si la deseas, hallarás, en la tienda, apoyadas en el lustroso muro, no una, sino veinte lanzas, que he quitado a los troyanos muertos en la batalla; pues jamás combato a distancia del enemigo. He aquà por qué tengo lanzas, escudos abollonados, cascos y relucientes corazas.
266 Replicó el prudente Meriones:
267 También poseo yo en la tienda y en la negra nave muchos despojos de los troyanos, mas no están cerca para tomarlos; que nunca me olvido de mi valor, y en el combate, donde los hombres se hacen ilustres, aparezco siempre entre los delanteros desde que se traba la batalla. Quizá algún otro de los aqueos de broncÃneas corazas no habrá fijado su atención en mi persona cuando peleo, pero no dudo que tú me has visto.
274 Idomeneo, caudillo de los cretenses, dÃjole entonces: