La Ilíada
La Ilíada 295 Así dijo; y Meriones, igual al veloz Ares, entrando en la tienda, cogió enseguida una broncínea lanza y fue en seguimiento de Idomeneo, muy deseoso de volver al combate. Como va a la guerra Ares, funesto a los mortales, acompañado de la Fuga, su hija querida, fuerte e intrépida, que hasta el guerrero valeroso causa espanto; y los dos se arman y saliendo de la Tracia enderezan sus pasos hacia los éfiros y los magnánimos flegis, y no escuchan los ruegos de ambos pueblos, sino que dan la victoria a uno de ellos, de la misma manera, Meriones a Idomeneo, caudillos de hombres, se encaminaban a la batalla, armados de luciente bronce. Y Meriones fue el primero que habló, diciendo:
307 —¡Deucálida! ¿Por dónde quieres que penetremos en la turba: por la derecha del ejército, por en medio o por la izquierda? Pues no creo que los melenudos aqueos dejen de pelear en parte alguna.
311 Respondióle Idomeneo, caudillo de los cretenses: