La IlÃada
La IlÃada 190 —¿Querrás complacerme, hija querida, en lo que yo te diga, o te negarás, irritada en tu ánimo, porque yo protejo a los dánaos y tú a los troyanos?
193 Respondióle Afrodita, hija de Zeus:
194 —¡Hera, venerable diosa, hija del gran Crono! Di qué quieres; mi corazón me impulsa a efectuarlo, si puedo hacerlo y ello es factible.
197 Contestóle dolosamente la venerable Hera:
198 —Dame el amor y el deseo con los cuales rindes a todos los inmortales y a los mortales hombres. Voy a los confines de la fértil tierra para ver a Océano, padre de los dioses, y a la madre Tetis, los cuales me recibieron de manos de Rea y me criaron y educaron en su palacio, cuando el largovidente Zeus puso a Crono debajo de la tierra y del mar estéril. Iré a visitarlos para dar fin a sus rencillas. Tiempo ha que se privan del amor y del tálamo, porque la cólera anidó en sus corazones. Si apaciguara con mis palabras su ánimo y lograra que reanudasen el amoroso consorcio, me llamarÃan siempre querida y venerable.
211 Respondió de nuevo la risueña Afrodita:
212 —No es posible ni serÃa conveniente negarte lo que Aides, pues duermes en los brazos del poderosÃsimo Zeus.