La Ilíada
La Ilíada 502 —¡Qué vergüenza, argivos! Ya llegó el momento de morir o de salvarse rechazando de las naves a los troyanos. ¿Esperáis acaso volver a pie a la patria tierra, si Héctor, el de tremolante casco, toma los bajeles? ¿No oís cómo anima a todos los suyos y desea quemar las naves? No les manda que vayan a un baile, sino que peleen. No hay mejor pensamiento o consejo para nosotros que éste: combatir cuerpo a cuerpo y valerosamente con el enemigo. Es preferible morir de una vez o asegurar la vida, a dejarse matar paulatina e infructuosamente en la terrible contienda, junto a las naves, por guerreros que nos son inferiores.