La IlÃada
La IlÃada 617 —¡Meriones! Aunque eres ágil saltador, mi lanza lo habrÃa apartado para siempre del combate, si lo hubiese herido.
619 Respondióle Meriones, célebre por su lanza:
620 —¡Eneas! DifÃcil lo será, aunque seas valiente, aniquilar la fuerza de cuantos hombres salgan a pelear contigo. También tú eres mortal. Si lograra herirte en medio del cuerpo con el agudo bronce, enseguida, a pesar de tu vigor y de la confianza que tienes en tu brazo, me darÃas gloria, y a Hades, el de los famosos corceles, el alma.
626 Asà dijo; y el valeroso hijo de Menecio le reprendió, diciendo:
627 —¡Meriones! ¿Por qué, siendo valiente, te entretienes en hablar as� ¡Oh amigo! Con palabras injuriosas no lograremos que los troyanos dejen el cadáver; preciso será que alguno de ellos baje antes al seno de la tierra. Las batallas se ganan con los puños, y las palabras sirven en el consejo. Conviene, pues, no hablar, sino combatir.