La IlÃada
La IlÃada Fabricación de las armas
* Aquiles, al enterarse de la noticia de la muerte de su amigo Patroclo, ansÃa vengarlo. Su madre, Tetis, pide a Hefesto que fabrique un escudo que reemplace al que Héctor tomó como botÃn del cadáver de Patroclo.
¹ Mientras los troyanos y los aqueos combatÃan con el ardor de abrasadora llama, AntÃloco, mensajero de veloces pies, fue en busca de Aquiles. Hallóle junto alas naves, de altas popas, y ya el héroe presentÃa lo ocurrido; pues, gimiendo, a su magnánimo espÃritu asà le hablaba:
6 —¡Ay de mÃ! ¿Por qué los melenudos aqueos vuelven a ser derrotados, y corren aturdidos por la llanura con dirección a las naves? Temo que los dioses me hayan causado la desgracia cruel para mi corazón, que me anunció mi madre diciendo que el más valiente de los mirmidones dejarÃa de ver la luz del sol, a manos de los troyanos, antes de que yo falleciera. Sin duda ha muerto el esforzado hijo de Menecio. ¡Infeliz! Yo le mandé que, tan pronto como apartase el fuego enemigo, regresara a los bajeles y no quisiera pelear valerosamente con Héctor.
