La IlÃada
La IlÃada 223 —Se hará, oh Escamandro, alumno de Zeus, como tú lo ordenas; pero no me abstendré de matar a los altivos troyanos hasta que los encierre en la ciudad y, peleando con Héctor, él me mate a mà o yo acabe con él.
227 Esto dicho, arremetió a los troyanos, cual si fuese un dios. Y entonces el rÃo de profundos remolinos dirigióse a Apolo:
229 —¡Oh dioses! Tú, el del arco de plata, hijo de Zeus, no cumples las órdenes del Cronión, el cual te encargó muy mucho que socorrieras a los troyanos y les prestaras tu auxilio hasta que, llegada la tarde, se pusiera el sol y quedara a obscuras el fértil campo.