La IlÃada
La IlÃada 482 El caudillo de los cretenses le respondió enojado:
483 —Ayante, valiente en la injuria, detractor; pues en todo lo restante estás por debajo de los argivos a causa de tu espÃritu perverso. Apostemos un trÃpode o una caldera y nombremos árbitro al Atrida Agamenón para que manifieste cuáles son las yeguas que vienen delante y tú lo aprendas perdiendo la apuesta.
488 Asà habló. Enseguida el veloz Ayante de Oileo se alzó colérico para contestarle con palabras duras. Y la contienda habrÃa pasado más adelante entre ambos, si el propio Aquiles, levantándose, no les hubiese dicho:
492 —¡Ayante a Idomeneo! No alterquéis con palabras duras y pesadas, porque no es decoroso; y vosotros mismos os irritarÃais contra el que asà lo hiciera. Sentaos en el circo y fijad la vista en los caballos, que pronto vendrán aquà por el anhelo de alcanzar la victoria, y sabréis cuáles corceles argivos son los delanteros y cuáles los rezagados.