La IlÃada
La IlÃada 39 —¡Miserable Paris, el de más hermosa figura, mujeriego, seductor! Ojalá no te contaras en el número de los nacidos o hubieses muerto célibe. Yo asà lo quisiera y te valdrÃa más que ser la vergüenza y el oprobio de los tuyos. Los melenudos aqueos se rÃen de haberte considerado como un bravo campeón por tu gallarda figura, cuando no hay en tu pecho ni fuerza ni valor. Y siendo cual eres, ¿reuniste a tus amigos, surcaste los mares en ligeros buques, visitaste a extranjeros y trajiste de remota tierra una mujer linda, esposa y cuñada de hombres belicosos, que es una gran plaga para tu padre, la ciudad y el pueblo todo, y causa de gozo para los enemigos y de confusión para ti mismo? ¿No esperas a Menelao, caro a Ares? ConocerÃas de qué varón tienes la floreciente esposa, y no te valdrÃan la cÃtara, los dones de Afrodita, la cabellera y la hermosura, cuando rodaras por el polvo. Los troyanos son muy tÃmidos; pues, si no, ya estarÃas revestido de una túnica de piedras por los males que les has causado.
58 Respondióle el deiforme Alejandro: