La IlÃada
La IlÃada 20 Asà dijo. Atenea y Hera, que tenÃan Los asientos contiguos y pensaban en causar daño a Los troyanos, se mordieron Los labios. Atenea, aunque airada contra su padre Zeus y poseÃda de feroz cólera, guardó silencio y nada dijo; pero a Hera no le cupo la ira en el pecho, y exclamó:
25 —¡CrudelÃsimo Cronida! ¡Qué palabras proferiste! ¿Quieres que sea vano e ineficaz mi trabajo y el sudor que me costó? Mis corceles se fatigaron, cuando reunÃa el ejército contra PrÃamo y sus hijos. Haz lo que dices, pero no todos los dioses te lo aprobaremos.
30 Respondióle muy indignado Zeus, que amontona las nubes: