La Odisea - Versión Resumida
La Odisea - Versión Resumida La desesperación marítima los empujó más tarde hacia una costa aún más lúgubre: el territorio de los cíclopes. Eran estos una raza de gigantes salvajes y soberbios que vivían sin leyes ni asambleas, sin plantar ni arar la tierra, pues confiaban en que las lluvias de Zeus harían brotar los trigales y las vides por sí solos. Cada uno gobernaba a su familia con tiranía en cuevas oscuras talladas en la alta montaña. Antes de enfrentarlos, la flota griega encontró refugio en una isla deshabitada frente a sus costas, un vergel virgen repleto de cabras monteses y prados húmedos que bordeaban un puerto de aguas tan serenas que no requerían amarras. Durante un día completo, los exhaustos marineros cazaron cientos de cabras —asignando nueve a cada barco y diez exclusivamente para Odiseo— y celebraron un banquete en la playa, bebiendo vino y observando el inquietante humo que se alzaba desde la tierra de los gigantes.