La Odisea
La Odisea 562 —Creéis sin duda que vamos a casa, a nuestra patria tierra; pues bien, Circe nos ha indicado que hemos de hacer un viaje a la morada de Hades y de la veneranda Perséfone para consultar el alma del tebano Tiresias.
566 Asà les hablé. A todos se les partÃa el corazón y, sentándose allà mismo, lloraban y se mesaban los cabellos. Mas ningún provecho sacaron de sus lamentaciones.
569 Tan luego como nos encaminamos, afligidos, a la velera nave y a la orilla del mar, vertiendo copiosas lágrimas, acudió Circe y ató al obscuro bajel un carnero y una oveja negra. Y al hacerlo logró pasar inadvertida muy fácilmente pues, ¿quién podrá ver con sus propios ojos a una deidad que va o viene si a ella no le place?