La Odisea
La Odisea 281 Vi igualmente a la bellÃsima Cloris —a quien por su hermosura tomó Neleo por esposa, consignándole una dote inmensa—, hija menor de Anfión Yásida, el que imperaba poderosamente en Orcómeno Minieo; ésta reinó en Pilos y tuvo de Neleo hijos ilustres: Néstor, Cromio y el arrogante PericlÃmeno. Parió después a la ilustre Pero, encanto de los mortales, que fue pretendida por todos sus vecinos; mas Neleo se empeñó en no darla sino al que le trajese de FÃlace las vacas de retorcidos cuernos y espaciosa frente del robusto Ificlo; empresa difÃcil de llevar al cabo. Tan sólo un eximio vate prometió presentárselas; pero el hado funesto de un dios, juntamente con unas fuertes cadenas y los boyeros del campo, se lo impidieron. Mas, después que pasaron dÃas y meses y transcurrido el año, volvieron a sucederse las estaciones, el robusto Ificlo soltó al adivino, que le habÃa revelado todos los oráculos, y cumplióse entonces la voluntad de Zeus.
298 Vi también a Leda, la esposa de Tindáreo, que le parió dos hijos de ánimo esforzado: Cástor, domador de caballos, y Polideuces, excelente púgil. A éstos los mantiene vivo la alma tierra y son honrados por Zeus debajo de ella; de suerte que viven y mueren alternativamente, pues el dÃa que vive el uno muere el otro y viceversa. Ambos disfrutan de los mismos honores que los númenes.