La Odisea
La Odisea 395 Al verlo lloré, y, compadeciéndole en mi corazón, le dije estas aladas palabras:
397 —¡Atrida gloriosísimo, rey de hombres Agamenón! ¿Cuál hado de la aterradora muerte te quitó la vida? ¿Acaso Poseidón te mató en tus naves, desencadenando el fuerte soplo de terribles vientos o unos hombres enemigos acabaron contigo en la tierra firme, porque te llevabas sus bueyes y sus hermosos rebaños de ovejas o porque combatías por apoderarte de su ciudad y de sus mujeres?