La Odisea
La Odisea 21 —¡Oh desdichados, que viviendo aún, bajasteis a la morada de Hades, y habréis muerto dos veces cuando los demás hombres mueren una sola. Ea, quedaos aquÃ, y comed manjares y bebed vino, todo el dÃa de hoy; pues asà que despunte la aurora volveréis a navegar, y yo os mostraré el camino y os indicaré cuanto sea preciso para que no padezcáis, a causa de una maquinación funesta, ningún infortunio ni en el mar ni en la tierra firme.
28 Asà dijo; y nuestro ánimo generoso se dejó persuadir. Y ya todo el dÃa, hasta la puesta del sol, estuvimos sentados, comiendo carne en abundancia y bebiendo dulce vino.
31 Apenas el sol se puso y sobrevino la obscuridad, los demás se acostaron junto a las amarras del buque. Pero a mà Circe me cogió de la mano, me hizo sentar separadamente de los compañeros y, acomodándose cerca de mÃ, me preguntó cuanto me habÃa ocurrido; y yo se lo conté por su orden. Entonces me dijo estas palabras la veneranda Circe: