La Odisea
La Odisea 593 —¡Oh, amigo! Yo me voy a guardar los puercos y todas aquellas cosas que son tus bienes y los mÃos; y lo de acá quede a tu cuidado. Mas lo primero de todo sálvate a ti mismo y considera en tu espÃritu cómo evitarás que te hagan daño; pues traman maldades muchos de los aqueos, a quienes Zeus destruya antes que se conviertan en una plaga para nosotros.
598 Respondióle el prudente Telémaco:
599 —Asà se hará, abuelo. Vete después de cenar, y al romper el alba traerás hermosas vÃctimas; que de las cosas presentes cuidaré yo y también los inmortales.
602 Asà dijo. Sentóse Eumeo nuevamente en la bien pulimentada silla, y después que satisfizo las ganas de comer y de beber volvióse a sus puercos, dejando atrás la cerca y la casa, que rebosaban de convidados, y recreábanse éstos con el baile y el canto, porque ya la tarde habÃa venido.