La Odisea
La Odisea 155 Entonces PisÃstrato Nestórida habló diciendo: —¡Menelao Atrida, alumno de Zeus, prÃncipe de hombres! En verdad que es hijo de quien dices, pero tiene discreción y no cree decoroso, habiendo llegado por primera vez, decir palabras frÃvolas delante de ti, cuya voz escuchamos con el mismo placer que si fuese la de alguna deidad. Con él me ha enviado Néstor, el caballero gerenio, para que le acompañe, pues deseaba verte a fin de que le aconsejaras lo que ha de decir o llevar al cabo, que muchos males padece en su casa el hijo cuyo padre está ausente, si no tiene otras personas que le auxilien como ahora ocurre a Telémaco: fuese su padre y no hay en todo el pueblo quien pueda librarle del infortunio.