La Odisea
La Odisea 538 Asà dijo: Sentà destrozárseme el corazón y, sentado en la arena, lloraba y no querÃa vivir ni contemplar ya la lumbre del sol. Mas, cuando me harté de llorar y de revolcarme por el suelo, hablóme asà el veraz anciano de los mares:
543 —No llores, oh hijo de Atreo, mucho tiempo y sin tomar descanso, que ningún remedio se puede hallar. Pero haz por volver lo antes posible a la patria tierra y hallarás a aquel vivo aun; y, si Orestes se te adelantara y lo matase, llegarás para el banquete fúnebre.
548 Asà se expresó. RegocÃjeme en mi corazón y en mi ánimo generoso, aunque me sentÃa afligido, y hablé al anciano con estas aladas palabras:
551 —Ya sé de éstos. Nómbrame el tercer varón, aquel que, vivo aun, hállase detenido en el anchuroso ponto, o quizá haya muerto. Pues, a pesar de que estoy triste, deseo tener noticias suyas.