Los Miserables - Parte 2
Los Miserables - Parte 2 Antes de ir más lejos, bueno será referir con algunos pormenores algo singular que hacia esta misma época sucedió en Montfermeil.
Hay en ese pueblo una superstición muy antigua que consiste en creer que el diablo, desde tiempo inmemorial, ha escogido el bosque para ocultar sus tesoros. Cuentan que no es raro encontrar, al morir el dÃa y en los sitios más apartados, a un hombre negro, con facha de leñador, calzado con zuecos. Este hombre está siempre ocupado en hacer hoyos en la tierra. Hay tres modos de sacar partido del encuentro. El primero es acercársele y hablarle; entonces resulta que este hombre no es más que un aldeano, que se ve negro porque es la hora del crepúsculo, que no hace tal hoyo en la tierra sino que corta la hierba para sus vacas, y que lo que parece ser cuernos no es más que una horqueta para remover el estiércol que lleva a la espalda. Vuelve uno a su casa y se muere al cabo de una semana. El segundo método es observarle, esperar a que haya hecho su hoyo, lo haya vuelto a cubrir y se haya ido; luego ir corriendo al agujero, destaparlo y coger el tesoro. En este caso muere uno al cabo de un mes. En fin, el tercer método es no hablar al hombre negro, ni mirarlo, y echar a correr a todo escape. Entonces muere uno durante el año.
