Los Miserables - Parte 2
Los Miserables - Parte 2 A fines de octubre del año 1823, los habitantes de Tolón vieron entrar en su puerto, de resultas de un temporal y para reparar algunas averías, al navío Orión. Este buque, averiado como estaba, porque el mar lo había maltratado, hizo un gran efecto al entrar en la rada. Fondeó cerca del arsenal, y se trató de armarlo y repararlo. Una mañana la multitud que lo contemplaba fue testigo de un accidente.
Cuando la tripulación estaba ocupada en envergar las velas, un gaviero perdió el equilibrio. Se le vio vacilar; la cabeza pudo más que el cuerpo; el hombre dio vueltas alrededor de la verga, con las manos extendidas hacia el abismo; cogió al paso, con una mano primero y luego con la otra, el estribo, y quedó suspendido de él. Tenía el mar debajo, a una profundidad que producía vértigo. La sacudida de su caída había imprimido al estribo un violento movimiento de columpio. El hombre iba y venía agarrado a esta cuerda como la piedra de una honda.
Socorrerle era correr un riesgo fatal. Ninguno de los marineros se atrevía a aventurarse. La multitud esperaba ver al desgraciado gaviero de un minuto a otro soltar la cuerda, y todo el mundo volvía la cabeza para no presenciar su muerte.
