Los Miserables - Parte 2
Los Miserables - Parte 2 Llegaron cuatro nuevos viajeros.
Cosette pensaba tristemente que estaba oscuro ya, que había sido preciso llenar los jarros y las botellas en los cuartos de los viajeros recién llegados, y que no quedaba ya agua en la vasija. Lo que la tranquilizaba un poco era que en la casa de Thenardier no se bebía mucha agua. No faltaban personas que tuvieran sed, pero de esa sed que se aplaca más con el vino que con el agua. De pronto uno de los mercaderes ambulantes hospedados en el bodegón dijo con voz dura:
- A mi caballo no le han dado de beber.
- Sí, por cierto -dijo la mujer de Thenardier.
- Os digo que no -contestó el mercader.
Cosette había salido de debajo de la mesa.
- ¡Oh, sí, señor! -dijo-. El caballo ha bebido, y ha bebido en el cubo que estaba lleno, yo misma le he dado de beber, y le he hablado.
Esto no era cierto. Cosette mentía.
- Vaya una muchacha que parece un pajarillo y que echa mentiras del tamaño de una casa –dijo el mercader-. Te digo que no ha bebido, tunantuela. Cuando no bebe, tiene un modo de resoplar que conozco perfectamente.
