Los Miserables - Parte 2
Los Miserables - Parte 2 Frente a la puerta de los Thenardier se había instalado una tienda de juguetes relumbrante de lentejuelas, de abalorios y vidrios de colores. Delante de todo había puesto el tendero una inmensa muñeca de cerca de dos pies de altura, vestida con un traje color rosa, con espigas doradas en la cabeza, y que tenía pelo verdadero y ojos de vidrio esmaltado. Esta maravilla había sido durante todo el día objeto de la admiración de los mirones de menos de diez años, sin que hubiera en Montfermeil una madre bastante rica o bastante pródiga para comprársela a su hija. Eponina y Azelma habían pasado horas enteras contemplándola y hasta la misma Cosette, aunque es cierto que furtivamente, se había atrevido a mirarla.
