Los Miserables - Parte 2
Los Miserables - Parte 2 Al día siguiente, lo menos dos horas antes de que amaneciera, Thenardier, sentado junto a una mesa en la sala baja de la taberna, con una pluma en la mano, y alumbrado por la luz de una vela, hizo la cuenta del viajero del abrigo amarillento.
-¡Y no te olvides que hoy saco de aquí a Cosette a patadas! -gruñó su mujer-. ¡Monstruo! ¡Me come el corazón con su muñeca! ¡Preferiría casarme con Luis XVIII a tenerla en casa un día!.
Thenardier encendió su pipa y respondió entre dos bocanadas de humo:
- Entregarás al hombre esta cuenta.
Después salió.
Apenas había puesto el pie fuera de la sala cuando entró el viajero. Thenardier se devolvió y permaneció inmóvil en la puerta entreabierta, visible sólo para su mujer.
El hombre llevaba en la mano su bastón y su paquete.
- ¡Levantado ya, tan temprano! -dijo la Thenardier-. ¿Acaso el señor nos deja?
El viajero parecía pensativo y distraído. Respondió:
- Sí, señora, me voy.
La Thenardier le entregó la cuenta doblada.
