Los Miserables - Parte 2
Los Miserables - Parte 2 Jean Valjean tenÃa la prudencia de no salir nunca de dÃa. Todas las tardes, al oscurecer, se paseaba unas horas, algunas veces solo, otras con Cosette; buscaba las avenidas arboladas de los barrios más apartados, y entraba en las iglesias a la caÃda de la noche.
Iba mucho a San Medardo, que era la iglesia más cercana. Cuando no llevaba a Cosette, la dejaba con la portera.
VivÃan sobriamente, pero nunca les faltaba un poco de fuego. Jean Valjean continuaba vistiendo su abrigo ajustado y amarillento y su viejo sombrero. En la calle se le tomaba por un pobre. SucedÃa a veces que algunas mujeres caritativas le daban un sueldo; él lo recibÃa y hacÃa un saludo profundo. SucedÃa en otras ocasiones también que encontraba a algún mendigo pidiendo limosna; entonces miraba hacia atrás por si lo veÃa alguien, se acercaba rápidamente al desdichado, le ponÃa en la mano una moneda, muchas veces de plata y se alejaba precipitadamente. Esto tuvo sus inconvenientes, pues en el barrio se le empezó a conocer con el nombre de "el mendigo que da limosna".
