Los Miserables - Parte 2
Los Miserables - Parte 2 Al amanecer, cuando estaba casi aletargado de cansancio, lo despertó el ruido de una puerta que se abría en alguna buhardilla del fondo del corredor, y después oyó los mismos pasos del hombre que la víspera había subido la escalera. Los pasos se acercaban. Se echó cama abajo y aplicó un ojo a la cerradura. Era un hombre, pero esta vez pasó sin detenerse delante del cuarto de Jean Valjean; cuando llegó a la escalera, un rayo de luz de la calle hizo resaltar su perfil, y Jean Valjean pudo verlo de espaldas. Era un hombre de alta estatura, con un levitón largo, y un garrote debajo del brazo. Era la silueta imponente de Javert.
No había duda de que aquel hombre había entrado con una llave. ¿Quién se la había dado? ¿Qué significaba aquello?
A las siete de la mañana, cuando la portera llegó a arreglar el cuarto, Jean Valjean le echó una mirada penetrante pero no la interrogó.
Mientras barría, ella dijo:
- ¿Habéis oído tal vez a alguien que entró anoche?
- Sí -respondió él con el acento más natural del mundo-. ¿Quién era?
- Es un nuevo inquilino que hay en la casa.
- ¿Y que se llama… ?
- No sé bien. Dumont o Daumont. Un nombre así.