Los Miserables - Parte 3
Los Miserables - Parte 3 Aquella escala y algunos gruesos instrumentos, verdaderas mazas de hierro que estaban entre un montón de herramientas detrás de la puerta, no se hallaban por la mañana en la cueva de los Jondrette, y evidentemente habían sido llevados allí aquella tarde durante la ausencia de Marius.
La chimenea y la mesa con las dos sillas estaban precisamente frente a Marius. Con el fuego tapado, la pieza estaba iluminada solamente por la vela. Reinaba allí una calma terrible y amenazante; se sentía que todo estaba preparado a la espera de algo aterrador.
La pálida luz hacía resaltar los ángulos fieros y finos del rostro de Jondrette. Fruncía las cejas y hacía bruscos movimientos con la mano derecha como si contestara a los últimos consejos de un sombrío monólogo interno. En una de esas oscuras réplicas que se daba a sí mismo, abrió bruscamente el cajón de la mesa, cogió de él un ancho cuchillo de cocina que allí ocultaba, y probó el filo sobre su uña. Hecho esto, volvió a colocar el cuchillo en el cajón, y lo cerró.
Marius por su parte sacó la pistola que tenía en el bolsillo y la cargó.
Esto produjo un pequeño ruido claro y seco.
Jondrette se estremeció y se levantó de la silla.
- ¿Quién anda ahí? -gritó.